¿Quién necesita TV cuando se tienen ventanas?

¿Quién necesita TV cuando se tienen ventanas?

Porque no sólo de internet vive el hombre, te recomiendo cambiar de vez en cuando las ventanas del ordenador por las ventanas de cristal.

Hoy, como cada mañana disfruto el sentarme detrás de la ventana frontal de casa. Imaginar la vida de cada una de las personas que cruzan el semáforo que veo desde la primera planta, se ha vuelto una de mis aficiones mientras desayuno en compañía de los rayos del sol.

Soy un perfil digital y suelo depender de la tecnología, por lo que paso muchas horas al día pegada a una pantalla.

Me gusta estar actualizada con las últimas tendencias del sector digital y poco más. Pero también necesito de vez en cuando desconectar y huir del mundo online para abrir la mente al mundo real y convivir al máximo con personas, entre más diferentes a mí, mejor.

Desde niña he sido fan de las ventanas y de observar gente, prefiero sentarme al lado del lado de la ventana en el bus, el coche o en el avión cuando son vuelos cortos. Supongo que me gustan las ventanas por la transparencia con la que me presentan el mundo que me rodea y la curiosidad que despierta en mí el querer entender a mi especie, poner atención en lo que realmente quieren decir como individuos y de lo mucho que pueden comunicar con su actitud o determinados comportamientos, con el objetivo de alimentar mi empatía  y vincularme con ellas de una forma especial.

Si te dedicas a algo relacionado con Marketing, Comunicación o Publicidad, sabrás la importancia de segmentar el mercado y elegir el target que mejor se adapte a cada marca u objetivo.

Te estarás preguntando…  – ¿De qué sirve poner atención al comportamiento de la gente que me rodea? La respuesta es fácil,  para conectar con el usuario, consumidor o cliente potencial, debes entender que la clave está en conocer su lenguaje sus intereses, lo que piensa, lo que ve, ¡su mundo! Sólo así  lograrás  llamar su atención y que se sienta identificado con el mensaje que le envías como marca.

Intenta, de vez en cuando cambiar de ventana y descubrirás  que todos tenemos una historia que no siempre es contada, pero que se puede expresar con percepciones. Entenderás que todos somos parte de este gran rompecabezas llamado vida y que por alguna razón te ha tocado coincidir unos segundos con estos personajes, lo divertido que es tomarlos de referencia aunque no sean conscientes de lo mucho que inspiran.

Ahora entiendo porque mi abuela se dedicaba a esto casi todos los días… pensé que era cuestión de edad, pero ahora confirmo que no es así, es entretenido. ¿Quién necesita televisión cuando se tienen ventanas?

Entre la calle creatividad esquina empatía es la ubicación perfecta de mi otro yo en la que me encontrarás descifrando el mundo mientras estoy detrás de una ventana.

Y tú… ¿tienes alguna forma de desconectar contigo para conectar con la gente?

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